Supongo yo, que usted, querido  lector, se interesa por  temas tales como el origen del universo, la historia de la humanidad, el ser, el no ser, la filosofía y ciencia en general y demás grandes misterios,  pequeñas teorías e ínfimas certezas siendo siempre insuficiente el conocimiento y creciente la curiosidad, la duda y el asombro que vendría a ser la recompensa de todo esto.

Ahora suponga usted, lector, que  es “la vida”  el tema que no le deja dormir o al menos lo mantiene ocupado, no digamos distrayéndolo de sus quehaceres diarios, sino   ejecutándose  en un segundo y constante plano que mientras efectúa las tareas obligatorias, piensa, calcula y mediata sin pausa  de manera inentendible y prodigiosa. Si así fuera, y casi con seguridad si se identifica con la primera descripción formará parte de la segunda, el libro de hoy es uno  de esos que le hará pasar mucho más que un buen rato. La proeza que rememora este libro es aquella que surge en el caldo primigenio del planeta y llega hasta nuestros postmodernos días de soja transgénica. Hago aquí un esfuerzo inhumano para contener la broma sarcástica sobre la actualidad nacional y continúo.  Si adivinaron bien el tema del libro es la evolución de las plantas, o de la vida que después de leerlo pienso, es más o menos lo mismo.  Ya bastante hemos supuesto en estos primeros párrafos pero aun hay lugar para más.  Suponga una vez más lector, cuál sería el mejor modo de inmiscuirse en este mundo de clorofilas y fotosíntesis y sin duda acertara a imaginar el ameno dialogo con uno o mejor dicho varios sabios del tema, en un continuo y ameno  preguntar y contestar.Tal es el caso de “La historia mas bella de las plantas”  de la colección Argumentos  de la editorial ANAGRAMA un libro que me animo a calificar como hermoso e imprescindible en todo sentido.  Jean- Marie Pelt, Marcel Mazoyer, Théodore Monod  - Gigantes autoridades de la botánica- de la mano de las preguntas  Jacques Girardon nos conducen por una epopeya científica, poética, humanista  y ecologista  para leer, aprender, disfrutar y compartir. Los dejos con tres fragmentos  para ir picando hasta que  lo encarguen en su librería amiga o lo pirateen en internet y se quemen las pestañas leyéndolo del monitor. Después me cuentan. En la primera parte titulada  La odisea silvestre Jean Marie Pelt nos  maravillara diciendo  “podríamos imaginar el panorama los siguiente: Bacterias anaeróbicas, es decir, capaces de vivir sin oxigeno, nutriéndose de los azucares de la sopa primitiva, por fermentación. Esos azucares son transformados en gas carbónico y alcohol. En la actualidad las levaduras continúan realizando ese ancestral y arcaico trabajo en el tonel de ciruelas del que hablábamos. Al cabo de varias mutaciones, una de las bacterias se perfecciono y paso a utilizar la clorofila para consumir el gas carbónico y fabricar azúcar; en resumen, invento la fotosíntesis. Entonces produce un desecho, el oxigeno, que se acumula en el agua del mar y en la atmosfera. Más tarde  - en todo ese proceso transcurren millones de siglos- ,  algunas células  mutan a su vez, pierden su clorofila y, al consumir el oxigeno del que hay excedentes en cantidad, inventan las respiración.  “En la segunda parte llamada La invasión humana, Marcel Mazoyer nos ilustrara  explicando que “ El plátano lo descubren los griegos de la india. Los romanos lo conocen, pero, como en la mayoría de los casos, los árabes lo difunden, aunque esta vez son relevados en el África negra por los bantúes. Españoles y Portugueses recogen plataneros en Marruecos y desarrollan en América lo que se convertiría en el primer cultivo que sirva de soporte a un capitalismo agroexportador moderno.”  Y en la tercera y última parte que lleva por nombre, “El futuro de la naturaleza” Therodore mond  nos ilumina hasta el estremecimiento “Siempre necesitaremos los bosques por la madera. Aunque de modo muy general, la naturaleza… ¡es la vida! Y debemos respetar la vida, -Este concepto podría convertirse en la base de una nueva moral – pensaba Albert Schwitzer. Y no decía – Respeto-  porque pensaba en alemán, sino – Ehrfurcht für dem Leben-. Lo que podríamos traducir por – reverencia ante la vida-, ya que la palabra respeto ha perdido sentido desde que se nos pide que –respetemos- los semáforos y los pasos de peatones…”    Todavía nos quedara entonces un último capitulo con profundas reflexiones de estos tres monstros  y varias enseñanzas de esas que  nos quedan revoloteando en la cabeza, capaz no un día, ni una semana sino toda una vida, o incluso más, porque este es uno de esos libros que vas a comprarte, y después una vez que le hallas leído algunos fragmentos a tu  pareja, y le hayas comentado algún que otro párrafo a tus amigos,  no te va a quedar otra que prestarlo, y entonces más vale que te vayas despidiendo, porque bueno, los que gustamos de los libros  ya sabemos que los mismos una vez prestados, se acostumbran y  adquieren el  hábito o  inercia metafísica de irse de mano en mano desperdigando sus conocimientos como si fueran el polen de alguna flor impregnado en el cuerpo de un pájaro o transportado por una abeja o dispersado por la brisa primaveral , en busca de un estigma donde germinar y fecundar otra flor para por fin  devenir en un sabroso fruto repleto  de semillas.

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