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	<title>Anuk almacen de libros &#187; 02 PUBLICACIONES ONLINE</title>
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	<description>Blog de publicacion esporadica de Pablo D´Amato</description>
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		<title>El libros de los libros : El león negro</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Aug 2010 20:01:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo D`Amato</dc:creator>
				<category><![CDATA[02 PUBLICACIONES ONLINE]]></category>
		<category><![CDATA[El libro de los libros]]></category>
		<category><![CDATA[el cuento del mes.]]></category>
		<category><![CDATA[lecturas]]></category>

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		<description><![CDATA[En un paraje perdido al este de África oriental, los pobladores de una pequeña aldea reportaron haber avistado un león macho de considerable tamaño y fiereza de enmarañado pelambre color negro que se había cobrado algunas cabezas de ganado en sus incursiones nocturnas. Las crónicas solo en dos oportunidades habían mencionado especimenes de tales características [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://goondesign.blogspot.com/2009_03_01_archive.html"><img class="alignleft size-full wp-image-1133" title="Evolution has no limits." src="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//leon-negro.jpg" alt="Imagen x GO Design" width="257" height="281" /></a></p>
<p><strong>E</strong>n un paraje perdido al este de África oriental, los pobladores de una pequeña aldea reportaron haber avistado un león macho de considerable tamaño y fiereza de enmarañado pelambre color negro que se había cobrado algunas cabezas de ganado en sus incursiones nocturnas.</p>
<p><span id="more-1134"></span>Las crónicas solo en dos oportunidades habían mencionado especimenes de tales características físicas, y Víctor Von Whilberg lo sabía de sobrada cuenta cuando el, rumor llego en forma de carta a su casa en las afueras de Berlín.</p>
<p>Víctor Von Whilberg Había sido cuando joven un cazador temerario y había gozado de cierto reconocimiento y prestigio pero ello había sido muchos años atrás y descansaba entonces alejado ya de la actividad, viviendo holgadamente gracias al alquiler de algunas propiedades que poseía por herencia en la capital Alemana.<br />
Víctor Von Whilberg pasaba el tiempo en la sala de estar, leyendo en la silla mecedora enfrente del fuego, diarios de guerra o novelas históricas de grande personalidades.<br />
En esa misma sala rendía culto a la aguerrida valentía de sus antepasados también cazadores, colgando retratos de ellos entre los numerosos trofeos de caza mayor que le recordaban a diario que el tipo de sangre que corría por sus venas no era la de una raza perezosa.<br />
Víctor Von Whilberg era en sus costumbres un hombre solitario austero y parsimonioso que prefería la comodidad al lujo y el trabajo al encargo.<br />
Enseguida se hubo enterado de la noticia sintió que el soplo de la juventud perdida le recorría el cuerpo. Sin perder tiempo preparo su carpa, y su bolsa de dormir. Sus fusiles, sus cuchillos, linterna , cantimplora, y una mochila grande con ropajes, botiquín y utencillos variados. Ese mismo, día telefoneo a la oficina de Aerolíneas Lufthansa y reservo un pasaje para el siguiente mediodía, que lo dejaría sin escalas en un aeropuerto de Kenia.<br />
Una vez hubo arribado, compró víveres y un mapa de la región, alquilo un jeep y se internó en la sabana rumbo al poblado donde el enorme León había sido visto. Una vez allí, lugareños bien pagados, le indicaron sobre el mapa, un río serpentoso que debía cruzar, hasta llegar al pie del monte que da nombre al país, el segundo mas alto de África, ubicado al norte de Nairobi. Rumbo al este encontraría una serie de bosquecillos y varias cavernas donde los pastores solían llevar en otros tiempos sus cabras a pastar. Allí, le indicaron, podría llegar a encontrar al gran León negro. Tenga mucho cuidado le advirtieron- El león no es un animal, sino un espíritu maligno de la selva. No le comerá el cuerpo sino el alma.-<br />
Víctor Von Whilberg no tuvo problema en alcanzar el lugar indicado. En un árbol que juzgo lo suficiente alto, construyó un improvisada tarima y sobre esta armó su carpa. Preparo los fusiles, y se dispuso a esperar.<br />
Durante los días exploraba y oteaba con sus binoculares en busca de rastros y durante las noches, aguardaba paciente con su linterna y sus fusiles a que el animal, al que sabía de hábitos nocturnos se viera atraído por los cebos o cayera en alguna de las trampas. Víctor Von Whilberg intuía sin embargo que el pelambre oscuro de la bestia haría casi imposible un avistamiento en horas sin sol.<br />
Una semana mas tarde de haber arribado, Víctor Von Whilberg dio con unas huella de gran tamaño y supo que eran de la criatura que el perseguía, Cambió de lugar el campamento, y se reaprovisionó en un poblado cercano, donde también, pudo oír rumores nuevos sobre el demonio noctívago.<br />
Cinco noches mas tarde hoyo su rugido y la piel se le erizo. Nunca había oído nada parecido, sonaba como si hubiera salido de las entrañas mismas de la tierra. Un eco milenario, proyectándose más allá del tiempo y el espacio.<br />
La noche numero seis, logró avistar una sombra gigantesca camuflada con la oscuridad total desplazarse entre los largos pastizales bajo el sin fin de estrellas que parecieron replegarse ante su tranco. La noche numero siete, la criatura probó la carne de una de las ovejas que había dejado atada a un poste. y Víctor Von Whilberg logró acertarle un tiro. El león lanzó un gemido desgarrador y huyó malherido. Con su escopeta al hombro, un revolver en la mano, un cuchillo en el cinto y la linterna en otra mano, El cazador siguió el rastro de sangre persiguiendo el animal moribundo. Lo encontró en una cañada rodeada por un despeñadero. Allí yacía el cuerpo ciclópeo del animal. La espesura de su pelo negrísimo se recortaba, por su intensidad con la de la roca iluminada por la luna en cuarto creciente. El tamaño de la criatura era realmente apabullante. Un ejemplar vigoroso de una hermosura sobrenatural. La bala le había perforado el cuello. Respiraba con dificultad emitiendo un soplo áspero y lastimoso con la lengua afuera, y los ojos áureos, abiertos de par en par, buscaba la mirada de su ejecutor. Víctor Von Whilberg lo contemplo abrumado. Y por primera vez lloró frente a una presa, no fue por lástima ni por piedad, sino por la intima convicción de haber vislumbrado desde el principio aquello que entonces resultaba evidente. Con cierta confusión de emociones que oscilaban entre el éxtasis y el espanto remató al animal de un tiro en el corazón. Una semana más tarde una brigada de patrulla halló el cuerpo muerto del cazador. Asombrosamente los animales salvajes no lo habían tocado. Tenía un orificio de bala en el cogote y otro en el pecho. Las huellas de un león enorme se concentraban a su alrededor y se perdían hacia lo profundo del monte.</p>
<p>CUENTO &#8220;EL LEÓN NEGRO&#8221; DEL LIBRO &#8220;EL LIBRO DE LOS LIBROS&#8221; xPABLO D´AMATO</p>
<p>IMAGEN X GO DESGINS</p>
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		<title>La epopeya de Anhaûk. Parte 7</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Jul 2010 16:18:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo D`Amato</dc:creator>
				<category><![CDATA[02 PUBLICACIONES ONLINE]]></category>
		<category><![CDATA[La Epopeya de Anhauk]]></category>

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		<description><![CDATA[Con el pecho desconsolado Y la mirada perdida Partió el  caudillo hacia lejanas tierras que hicieron la cuna del cimarrón y allí junto a  un bárbaro enano y su inmaculada  doncella de luz en grandioso banquete  festejo la sagrada unión que arranca lagrimas al dios vigoroso  de todos los hombres. Y esa misma noche cuando  [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1><strong><a href="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//file64.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1128" title="La caverna de zaratusra x Pablo Damato" src="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//file64-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>C</strong><span style="font-weight: normal; font-size: 13px;">on el pecho desconsolado</span></h1>
<h1><span style="font-weight: normal; font-size: 13px;">Y la mirada perdida</span></h1>
<p>Partió el  caudillo hacia lejanas tierras</p>
<p>que hicieron la cuna del cimarrón</p>
<p>y allí junto a  un bárbaro enano</p>
<p>y su inmaculada  doncella de luz</p>
<p>en grandioso banquete  festejo</p>
<p>la sagrada unión que arranca lagrimas</p>
<p>al dios vigoroso  de todos los hombres.<span id="more-1127"></span></p>
<p>Y esa misma noche</p>
<p>cuando  baño la luna</p>
<p>la perspectiva de nubes</p>
<p>cantaron los invitados</p>
<p>con las copas en alto</p>
<p>el vigésimo octavo aniversario</p>
<p>de su resurrección.</p>
<p>Siguió camino enseguida rumbo</p>
<p>a las alturas ignotas</p>
<p>donde hubiera de enfrentarse</p>
<p>a la sombra de su propio porvenir.</p>
<p>y encontrar nuevamente</p>
<p>una certeza que le hiciera de bastión.</p>
<p>recorrió  en soledad</p>
<p>las cumbres lejanas en busca</p>
<p>de una roca legendaria</p>
<p>hija de las montañas</p>
<p>que dividen el mundo</p>
<p>cuando los escribas antiguos</p>
<p>descifraron el misterio</p>
<p>supieron que el hombre</p>
<p>que llevara en su piel</p>
<p>al lucero  cortejando</p>
<p>la luna en el poniente</p>
<p>arrancaría de su propio pecho</p>
<p>el músculo palpitante</p>
<p>para hundirlo</p>
<p>en las profundidades</p>
<p>del hielo</p>
<p>hasta que fuera  uno</p>
<p>con la roca de sucio cristal</p>
<p>cuyo aliento es capaz</p>
<p>de guiar al mas perdido</p>
<p>en la  aciaga oscuridad</p>
<p>y de someter la confusión</p>
<p>en nombre de lo inexorable.</p>
<p>Fresco gris y blanca euforia</p>
<p>aire ambiguo sopla raudo al despuntar</p>
<p>algún tiempo entre el olvido y la memoria</p>
<p>cruje rudo el lago al despertar</p>
<p>canta el bosque sones suaves casi mudos</p>
<p>de melancólica insistencia</p>
<p>y en su recuerdo mas violento</p>
<p>llora una tristeza en la que ya nadie cree</p>
<p>y a la que ya nadie reza</p>
<p>sueña despierto murallas de imposibles</p>
<p>que se niegan.</p>
<p>árboles robustos y un cielo total</p>
<p>de ventanas diminutas</p>
<p>salpicadas por la brutal oscuridad</p>
<p>hubo un tiempo de cenicientas promesas</p>
<p>y mentiras consentidas</p>
<p>hubo un olvido elogioso del dolor</p>
<p>y como no, crónico, casi latente, del amor.</p>
<p>hubo también finales alegóricos</p>
<p>y categóricas memorias</p>
<p>gravadas en la roca virgen</p>
<p>Entre lenguas de fuego inconstante</p>
<p>vi. piezas de ajedrez rebelarse</p>
<p>y secundar la partida pronta</p>
<p>de estos pies cansados</p>
<p>que así como Gilgamesh</p>
<p>llego a los brazos de la tierra</p>
<p>que arrullan al sol</p>
<p>para que descanse su recorrida .</p>
<p>cruzaron el valle</p>
<p>anhelando el refugio maternal del río</p>
<p>cuando su bramido blanco corteja el silencio</p>
<p>la noche se esconde detrás de picos y montes</p>
<p>mas allá de la cuenca negra que todo lo gobierna</p>
<p><strong>x Pablo D`Amato</strong></p>
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		<title>Manifiesto del nihilismo entropico- segundo manifiesto.</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Jul 2010 19:53:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo D`Amato</dc:creator>
				<category><![CDATA[02 PUBLICACIONES ONLINE]]></category>
		<category><![CDATA[Manifiestos]]></category>
		<category><![CDATA[pencimientos]]></category>

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		<description><![CDATA[El ser implica concepto o idea. Un azulejo es porque concebimos la idea de azulejo, sino no sería un azulejo. Nosotros creamos, dotamos eso que no es (o sea que tampoco puede ser eso ya que es nada y la nada no puede ser, por tanto la nada como tal muere al momento en que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//RpD1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1053" title="Rp&amp;D" src="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//RpD1.jpg" alt="" width="161" height="229" /></a>El ser implica concepto o idea. Un azulejo <em>es</em> porque concebimos la idea de <em>azulejo</em>, sino no sería un azulejo. Nosotros creamos, dotamos <em>eso</em> que no es (o sea que tampoco puede ser <em>eso</em> ya que es nada y la nada no puede ser, por tanto la nada como tal muere al momento en que se la piensa) con la idea de azulejo y lo transformamos en algo. Asimismo concebimos la idea de sus partes, sus funciones e incalculable cantidad de conceptos redes de conceptos y redes de  redes conceptos que lo rodean y que lo constituyen.<span id="more-1105"></span></p>
<p>No somos meros observadores, sino autores, pues tales conceptos  construidos por nuestras mentes  “impregnan” la nada para trasformarla en algo y así crear nuestra visión de la realidad. <em>Algo</em> no existe como <em>algo</em> hasta que esa <em>nada </em>es dotada<em> </em>con el valor de <em>algo</em> y ese <em>algo</em> con el valor de azulejo y así sucesivamente. Incluso luego de eso tan solo percibimos una imagen de ese <em>algo</em>,   a la cual creamos e interpretamos. El <em>original</em> es inaccesible como tal.</p>
<p>La historia del hombre nos muestra (y esto como todo es tan sólo una interpretación que por ser tal, es incompleta y tendenciosa) en una afanosa búsqueda de sí mismo, de una verdad ultima, “La verdad” y de una correcta interpretación de la realidad, un permanente intento por des-cubrir lo verdadero. Se busca la verdad como si tal existiera previo al pensamiento de ésta, por sí sola más allá de nuestra concepción (construcción) Se la busca sin darse cuenta de que el hombre mismo crea los conceptos, ideas y filosofías, así como si fuera un faro que ilumina a medida que inventa qué iluminar.</p>
<p>Para encontrar lo único infinito y estático el hombre no tiene más que mirar sus orígenes y comprender la nada (vacío conceptual) de la que es parte y a partir de ella comprenderse a sí mismo como factor desequilibrante, como gran creador de existencia.</p>
<p>La historia de la humanidad puede ser interpretada siguiendo la idea de la influencia, la tradición y el poder. Estamos hablando de un proceso inconsciente del que todo hombre es víctima y victimario en mayor o menor medida, dependiendo de la conciencia de poder que logre alcanzar, es decir, de la capacidad de influir concientemente o bien la capacidad de negarse concientemente a la influencia. Estas influencias, a la manera del caudaloso Rio de Heraclito corren sin detenerse jamás en el mismo lugar, se trata de un movimiento perpetuo. Esta influencia que todos sufrimos y ejercemos permanentemente, que resulta el devenir natural de las relaciones, tiende a formar una red, que estará asimismo conectada con otras redes y que entre todas formarán una gran red que se conectará con otra gran red y así sucesivamente.</p>
<p>Cuando existe algún nodo muy poderoso de influencia consciente, se auto regenera en  un circulo vicioso, los mismos nodos influenciados serán quienes den poder de imponer verdad al nodo influenciador, aceptando y haciendo suya la verdad de éste, que según la época en la que suceda controlará los medios existentes de influencia y procurará conservarlos para sí. Pasado el tiempo, tales verdades pasan a formar parte de la tradición, se convierten en poderosas influencias inconscientes de las verdades que las sucedan y se vuelven prácticamente incontrovertible.<br />
Concebimos la historia del hombre en cuanto construcción de realidades, construcción de sí mismo, de lo físico y lo metafísico y por el poder que ejerce para que una u otra construcción se levante por sobre las demás. La historia del hombre en cuanto poder y capacidad de ejercerlo.</p>
<p>x Pablo D`Amato</p>
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		<item>
		<title>El libro de los libros : EL ser del tigre.</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Jul 2010 14:56:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo D`Amato</dc:creator>
				<category><![CDATA[02 PUBLICACIONES ONLINE]]></category>
		<category><![CDATA[El libro de los libros]]></category>
		<category><![CDATA[lecturas]]></category>

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		<description><![CDATA[El Tigre, las tierras que  distribuyera Juan de Garay  son  un laberinto de arroyos e islas en el delta del Paraná que desembocan  en el majestuoso Río de la Plata.  Ese río color del león lo llamaría Borges “un río tan lento que la literatura ha podido llamarlo inmóvil” y cuyas agresivas  crecidas sin embargo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//2305592528_f7713f8848.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1089" title="el ser del tigre" src="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//2305592528_f7713f8848.jpg" alt="" width="300" height="159" /></a>E<span style="font-weight: normal; font-size: 13px;">l Tigre, las tierras que  distribuyera Juan de Garay  son  un laberinto de arroyos e islas en el delta del Paraná que desembocan  en el majestuoso Río de la Plata.  Ese río color del león lo llamaría Borges “un río tan lento que la literatura ha podido llamarlo inmóvil” y cuyas agresivas  crecidas sin embargo devoraron mas  de una vez la villa.</span></strong></p>
<p>El Tigre es en si mismo una entelequia  enmarañada donde se enreda la historia con la quimera que asoma impetuosa  desde el cielo diáfano e incognoscible, desde la espesura susurrante de su maleza, desde el fondo de sus aguas amarronadas habitadas por bogas, dorados, pejerreyes y quien sabe cuantos ignotos entresijos.<span id="more-1088"></span></p>
<p>El tigre, paraje que recibe su nombre de fiera  indomable de los yaguaretés que poblaron lo largo de las islas y campos y emigraron hacia las selvas de Misiones cuando el hombre la reclamo para si sus extensiones.</p>
<p>El Tigre descendiente  salvaje del paraíso originario se explaya frondoso, con una sombra de historia proyectada sobre sus brazos cubiertos de embarcaciones que lo remontan impulsadas por la agreste  fuerza de la vela y el  remo.</p>
<p>Las tropas de Liniers hicieron noche allí cuando aun se le llamaba “El pago de las conchas” a la espera de las ordenes que les indicaran  avanzar sobre Buenos Aires para liberarla del invasor ingles.  Allí se quito la vida  Lugones, con un trago fatal de whisky y cianuro y allí vivió  Domingo F. Sarmiento  “…durazno y naranjos son, ya se sabe, la maleza de estas islas, y los sauces crecen como por encanto” decía alucinado  “vienen lo mismo las parras, los perales, los nísperos y los demás frutales. Crecen las habas como arbustos, el maíz es negro de puro lozano”.</p>
<p>El tigre. Es hoy una tierra poblada por los descendientes de los inmigrantes que en la década del veinte escaparon de la hambruna y la miseria europea y luego de trabajar duramente como quinteros y jornaleros pudieron acceder a sus propias parcelas en una época donde sacrificio era sinónimo de bienestar.</p>
<p>Si. El tigre es tierra bendita y reproductora. Si. El Tigre….</p>
<p>Pero la oscuras raíces que los Chaná-timbúes y los Guaraníes, habitantes originales, conocían, no figuran en los libros de historia. Secretos que ni Borges ni Sarmiento intuyeron. Quizás si Lugones alcanzo a  percibir  en los entretelones de su muerte cubren aun las profundidades fangosas. Mas allá de los frutales y el mimbre, la espesura  aúlla en las noches aún el gemido lúgubre de una memoria monstruosa que algunos han elegido ignorar y otros prefieren olvidar.</p>
<p>Cuando Lucía Siga, Anciana de rasgos nórdicos, y mirada intimidante. De movimientos precisos y palabra meditada encontró el primer cuerpo mutilado en el muelle de su modesta pero pintoresca casa al margen del  río sarmiento. No sintió miedo. Años de profesión docente le habían ablandado el corazón, pero endurecido el espíritu.</p>
<p>Lo observo primero con curiosidad  científica y luego con contemplación poética. Y dio aviso a prefectura.</p>
<p>No fue el primer caso. En el transcurso de los dos últimos años la corriente había dejado en las costas varios cadáveres, con signos evidentes de haber sido brutalmente ultimados. Los rumores corrían entre los habitantes de las  islas, y  el miedo comenzó a inflar el aire. Hasta el viento pareció intimidarse y ceso su soplido. Una sombra entre los árboles, dijeron haber visto algunos. Una extraña figura asomando entre los canales. Aseguraban los otros. Una sustancia de pegajosa consistencia allí en los alrededores, donde la hierba aplastaba indicaba el paso reciente. Perros feroces con las costillas quebradas y las entrañas esparcidas. Niños pequeños desparecidos de sus propias camas dejando detrás un cauce de sangre negra. Pescadores fornidos con el cuello agujereado a tajos como si unas filosas zarpas los hubieran dominado sin problema. Mujeres en sus propios jardines, agonizantes,  con la entrepierna sangrante destruida a dentelladas. Pescadores que había encontrado marcas misteriosas en sus barcos,  luego de sentir fuertes sacudones como si algo hubiera intentado sujetarlos para arrastrarlos hacia el fondo.</p>
<p>Sonidos ululantes entre las plantas, ciseantes,  burbujeantes secundados por un  hedor a cuerpo putrefacto. A pescado muerto, a aguas estancadas. Nadie parecía estar a salvo. Intuyeron entre los desvaríos que provoca el miedo las correrías de algún tigre viejo y sobreviviente, vengando a sus congéneres, serpientes, gigantescas y hambrientas, que habrían llegado  en los camalotes desde las selvas del norte con la sudestada. Alguno sugirió que era obra del mismo lucifer, cebado por la sangre que había teñido el  río desde las viejas épocas de los virreinatos y la independencia, se habló de fantasmas y espíritus antiguos, de maldiciones indígenas y no falto quien asegurara  que Dios mismo enfurecido por la hereje  comparación  del Tigre con la tierra prometida los castigaba con semejante monstruosidades. Nadie, se atrevió jamás a dar caza al sanguinario  asesino. Un día las muertes simplemente dejaron de sucederse. Y los pobladores, poco a poco fueron recuperando la tranquilidad. Y olvidaron a los muertos o prefirieron dejar de hablar de ellos. Como si allí nunca  hubiera pasado nada. Menos averigua dios y perdona. Decían las viejas si algún entrometido preguntaba más de la cuenta.</p>
<p>Pero Lucía Siga, no se conformó con avisar a las autoridades portuarias que se limitaron a detener un par de sospechosos y hacer alguna que otra redada. .</p>
<p>Era mujer viuda,  de sueño y fuerza forjados base de vida, había parido cuatro fuertes crios que vivian entonces lejos de allí y se ocupaba sola  y sin problema de mantener la huerta la casa y los jardines.</p>
<p>Con la misma resolución  una noche de cielo negrísimo sin luna  en que las nebulosas y las estrellas parecían acrecentarse en cada intermitencia, se aventuro entre los altos pastizales, siguiendo un silbido amortiguado y rugoso,  que despedía el olor terrible de la carne descompuesta. Lo oyó sumergirse, y por los canales siguió su estela sobre la superficie del agua silenciosa, hermosa bajo la luz de las casas,  en dirección al puerto, montada en una pequeña embarcación de madera. El batir de los remos la condujo hasta un viejo y enorme  barco abandonado, probablemente incendiado en otras épocas, cuyo esqueleto aun flotaba  con la mitad del cuerpo encallado en el barro y cubierto por la maleza de la tierra virgen en una estampa fantasmal y aterradora.</p>
<p>Lucía vio como a lo lejos, del agua emergía una criatura humanoide, de menudo tamaño, y la apariencia incierta de ser un ser traslúcido, y blancuzco como las aguavivas.</p>
<p>Trepo por la popa del barco como si pudiera adherirse a la pared y despareció entre la oscuridad.</p>
<p>Lucia no cometió el desatino de seguirlo. Volvió a su casa y espero sin poderse dormir a que el sol alcanzara su cenit. Entonces regreso, hasta la embarcación que no por ser de día, se veía menos aterradora.</p>
<p>Una vez dentro, armada  con una linterna y un listón. Recorrió las húmedas habitaciones cubiertas de musgo y caracoles  revisando cada rincón. Se sobresalto  con brusquedad cuando al abrir un pequeño armario alado de lo que fuera el timón. Vislumbro un ser glutinoso que se inflaba y desinflaba como si respirara. Luego de reponerse, con el corazón aun acelerado. Volvió a abrir lentamente la puerta y contemplo  el horror.</p>
<p>Sumergido dentro de lo que parecía una bolsa o una larva transparente y babosa de interior liquido. Dormía la criatura tenía la figura de un roedor, con largas patas cubiertas por pelo negro. El rostro parecía el de un niño pequeño, a través de la piel de su cuerpo podían verse sus huesos pequeños, y sus alimentos digeridos a medias.  Tenía branquias. Pezuñas , una larga cola y  unas aletas incipientes. Donde debiera haber estado la boca tenía una especie de tuvo carnoso de forma agusanada, repleto de comillos serosos que  despedían un olor nauseabundo. Coronada por unos extensos bigotes.</p>
<p>La criatura abrió los ojos y arrojó una leve luminiscencia. Parecían los ojos inocentes de un niño recién despertado. Pero no lo eran  Sin flaquear, lucia golpeó a la criatura con el palo, que lanzo un gemido estéril  hasta convertirla en una masa grasienta sobre el suelo, la miro durante unos instantes y se marchó.</p>
<p>Años después Cuando Lucia falleció y sus hijos decidieron vender la casa encontraron en un pequeño baúl bajo la cama su diario, y en él  anotaciones en forma de diario que dejaban constancia de lo sucedido. No existe prueba   alguna capaz de dar veracidad a sus palabras, pues el barco mencionado fue destruido  por completo. La mayoría de las personas que escucharon  esta  historia creyó  que se trataban de los desvaríos de una loca solitaria. Yo quizás opinaría lo mismo si no supiera que la fecha de su incursión, precede a  la interrupción de los ataques, casi con exactitud y que El tigre es tierra de fantasía y ensueño que emana misterios sombríos y sublimes  que se cubren y destapan con cada nueva marea y que  la rígida  historia, a pesar de sus intentos, no logra soslayar.</p>
<p><strong>El libro de los libros es un libro de cuentos cortos de Pablo D`amato. El libro de los libros y todos los cuentos que lo integran, se encuentran registrados. </strong><strong> </strong></p>
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		<item>
		<title>La epopeya de Anhaûk. Parte 6</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Jun 2010 19:44:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo D`Amato</dc:creator>
				<category><![CDATA[02 PUBLICACIONES ONLINE]]></category>
		<category><![CDATA[La Epopeya de Anhauk]]></category>
		<category><![CDATA[diario de viaje]]></category>

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		<description><![CDATA[A partir de entonces Se abrieron los salones para mil festejos, donde millares de visitantes partieron llevando consigo una leyenda para hacer correr y dejando atrás un poco de su energía para que las plantas se alimenten. De la escuela Almafuerte aun flamea la  bandera de manos Que en honor a nuestra casa construyeron los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="_mcePaste">
<div id="_mcePaste"><a href="http://www.xgaiax.com/"><img class="alignleft" title="Ilustracion por Augusto Belmonte. Alto ilustrador. " src="http://www.xgaiax.com/wp-content/uploads/2009/09/3552630556_a10f20ab833.jpg" alt="" width="140" height="210" /></a><strong>A partir de entonces</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Se abrieron los salones para mil festejos,</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>donde millares de visitantes partieron</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>llevando consigo</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>una leyenda para hacer correr</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>y dejando atrás un poco de su energía</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>para que las plantas se alimenten.</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong><span id="more-1083"></span><br />
</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>De la escuela Almafuerte</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>aun flamea la  bandera de manos</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Que en honor a nuestra casa</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>construyeron los niños hermanos</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>De tierras distantes</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>pues a ellos llegaron gracias</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>a las festividades de recolecta.</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>ayudas en épocas de escasez<br />
</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong><br />
</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>y en  uno de esos festejos</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>fuè que conocimos a Fede</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>el mas joven campeón de la torre</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Vaquero  del infierno</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Arribo cabalgando</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>sobre una  llameante guitarra.</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>y que tiempo mas tarde</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>siendo ya un caballero</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>de la redonda mesa</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>alrededor de la cual</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>tantas gestas se idearon</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>festejo su cumpleaños</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>y fue  aquella noche</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>tras sus murallas</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>que el viejo espectro </strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>descreído y vencido</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>conoció  la pasión </strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Olvidada  en los túneles</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>de la blanca maldición.</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>el temerario  capitán</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>escarbo su propia lapida</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>y emergió temeroso</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>atado  al ritual</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>de una joven  bruja</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>de sonrisa inmensa</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>curvas poderosas</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>y una mirada</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>que trasciende el infinito</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>que en una danza otoñal</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>forjó dos  remolinos</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>que le cubrieron de hojas</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>el cuerpo tibio,</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>y abrazaron para si</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>el consuelo del</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Florecimiento.</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong><br />
</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Niña mujer</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>dueña de un nombre jeroglífico</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Arcano legado del cielo</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>que es tanto el sol que entibia el cuerpo</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>como la luna cuya luz protege al extraviado</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>y de quien guardan constancia</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>el texto de los marchados</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>grabado en la piedra equilátera.</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Rayo de luz que al cielo guía</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>El ultimo soplo de la vida</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong><br />
</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Armado de palabras</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Rescato Anhaük a su hechicera</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>de una  maldad guacha de</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>garras oscuras.</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Y en el  albor de una</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>fábula  si nombre</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>desafiaron juntos</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>las ambiguas sendas</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>de la mutua devoción.</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong><br />
</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Pero son las hadas fieles</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>criaturas de peculiar de manías</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>y sucumben sencillas</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>a la fresca estampa de la vida</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>y el  llamado natural</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>de la libertad</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>bailan cantan y ríen</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>aun cuando incite la cruzada</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>el tranco recio del dolor</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>siendo como es</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>la ciudad central</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>el  natural</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>enemigo del amor.</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong><br />
</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Mirándose tristemente a los ojos</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>supieron que sus caminos</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>se separaban mudos de explicaciones</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong><br />
</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>desde el amanecer</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>de la vida es sabido</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>que acaba todo lo que comienza</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>cuando no media</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>el ímpetu inefable de la certeza.</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>El destino de  un antiquísimo hálito</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>excede la prisión de un cuerpo hermoso</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>y retorna al cielo donde</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>Narran las estrellas</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>aun y por siempre</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>la historia de Shilvnira</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong>y su amante Daitthos.</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong><br />
</strong></div>
<div id="_mcePaste"><strong><br />
</strong></div>
</div>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Manifiesto del nihilismo entropico- Primer manifiesto.</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Jun 2010 01:55:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo D`Amato</dc:creator>
				<category><![CDATA[02 PUBLICACIONES ONLINE]]></category>
		<category><![CDATA[Manifiestos]]></category>
		<category><![CDATA[pencimientos]]></category>

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		<description><![CDATA[Primer manifiesto “A diferencia de otras filosofías, el Nihilismo Entrópico se reconoce a sí mismo como falso y hace hincapié en su propia incoherencia, como parte sustancial de su coherencia final. El Neo-criticismo, se reduce a sí mismo a la nada, pues sostiene que todo nace y muere en el nihil. Aceptamos a la conciencia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//RpD1.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1053" title="Mis manifiestos forman parte de República del Deseo. El logo y la idea original de Republica del Deseo fueron creados por Carlos Rinaldis hijo." src="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//RpD1-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Primer manifiesto </strong></p>
<p>“A diferencia de otras filosofías, el Nihilismo Entrópico se reconoce a sí mismo como falso y hace hincapié en su propia incoherencia, como parte sustancial de su coherencia final. El Neo-criticismo, se reduce a sí mismo a la nada, pues sostiene que todo nace y muere en el nihil. Aceptamos a la conciencia de existencia como nihilizador de esa nada. Es decir la nada se reduce a sí misma, se anula a través de esta conciencia pensante. El concepto contradice al nihil y lo convierte en “algo”. En última instancia todo continúa inexistiendo porque este algo (concepto, idea, cosa por tanto) será tan sólo una imagen residual de su contrapartida y entre ambas se anularán.  +1-1=0.<span id="more-1054"></span></p>
<p>No se trata de un 0 perpetuo, sino de un perpetuo +1-1=0. Suponemos que en última instancia todo está sujeto al concepto y por ende a la conciencia pensante. Nada es absoluto fuera de ella, toda realidad es una opción.<br />
Sostenemos que la realidad existe como tal desde el momento en que es interpretada. Antes de eso no <em>es</em> (ser no significa aquí existir), pues carece de concepto. Nuestra mente (que no es lo mismo que el cerebro, ya que la mente es el resultado plural de la evolución –cultura- y el cerebro el <em>hardware</em> biológico que la <em>sujeta</em>) valoriza esa nada que se manifiesta entonces frente a nuestros ojos con el carácter que le hemos adjudicado.<br />
Desde ese momento, imbuidos por los valores que nosotros mismos  hemos creado (como raza, como sociedad, como individuos) y prisioneros de nuestras propias verdades los hombres interpretamos (al) nuestro alrededor, un universo constituido por ideas, por conceptos y significados, trasformándose en un círculo vicioso que nos impide no formar parte. El neo-criticismo, como método filosófico, pretende abrir esa puerta que nos imposibilita pensar más allá de nuestras propias prisiones conceptuales, que como veremos más adelante jamás son totalmente propias sino que nos son impuestas a través de la tradición a largo plazo y la influencia al corto.<br />
Una vez abierta esta puerta, el neo criticismo como método se inmolará instantáneamente, pues es su propia naturaleza negarse como verdad absoluta, como pináculo de la interpretación.</p>
<p>x  Pablo D´amato. texto escrito en el año 2000.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>El libro de los libros- Ultimo comunicado recuperado. clave: extinción.</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Jun 2010 14:27:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo D`Amato</dc:creator>
				<category><![CDATA[02 PUBLICACIONES ONLINE]]></category>
		<category><![CDATA[El libro de los libros]]></category>
		<category><![CDATA[el cuento del mes.]]></category>

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		<description><![CDATA[E l Psiconauta número 50000643267 despertó y eso nunca había sucedido antes. Él, como todos los de su especie, vivía en un sueño de conciencia total conectado a la red proto-neuronal del proyecto Gestalt 5.0. El Psiconauta número 50000643267 despertó temblando, un sonido zumbante le había erizado la piel y luego esa misma piel comenzó  [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">
<h1><strong><a href="http://www.anuk.com.ar/arte/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1027" title="el pablotauro" src="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//file81-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>E</strong></h1>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><strong>l Psiconauta número 50000643267 despertó y eso nunca había sucedido antes. Él, como todos los de su especie, vivía en un sueño de conciencia total conectado a la red proto-neuronal del proyecto Gestalt 5.0.</strong><span id="more-1026"></span><strong><br />
</strong></p>
<p><strong>El Psiconauta número 50000643267 despertó temblando, un sonido zumbante le había erizado la piel y luego esa misma piel comenzó  a arderle en varios lados del cuerpo que se estremeció en un profundo escalofrío.</strong></p>
<p><strong>Los Psiconautas pertenecían a la raza denominada Homo Sapiens Cyborg, (h.s.c), la inmediata evolución del Homo Sapiens Sapiens (h.s.s), sujetos de una adaptación superlativa y hereditaria a un entorno de silicio, conexiones y trasmisores.</strong></p>
<p><strong>Sus cerebros generaban sinapsis en un porcentaje altamente superior a cualquiera de sus antepasados humanos. Eran capaces de procesos cognitivos lingüísticos y semánticos  de profunda complejidad, y manipulaciones abstractas en universos de n dimensiones les eran naturalmente posibles poco después del nacimiento.</strong></p>
<p><strong>En los primeros años de vida desarrollaban la capacidad de conectarse a una terminal de red inalámbrica  con suma facilidad y sin ningún tipo de implante, sólo manipulando las propias ondas y pulsos electromagnéticos, pudiendo procesar y transmitir información a la misma velocidad que los ordenadores cuánticos de ultima generación.</strong></p>
<p><strong>Se los llamo Homo Cyborg  por la empatia natural que manifestaron con las novedosas computadoras biológicas de fin del siglo veintiuno, la primera construcción de vida artificial, conciente y sensible.</strong></p>
<p><strong>Los Psiconautas, aquellos H.S.C  con especial capacidad de interconexión, poco a poco se fueron destacando en todos los campos de las ciencias naturales, quedando la primacía de las artes en manos de los H.S.S.</strong></p>
<p><strong>Para la llegada del siglo veintitrés se inauguro el proyecto Gestalt, una red neuronal que facilitaba la conexión de todos los H.S.C  alrededor del mundo en una sola y enorme inteligencia entrelazada. Fue anunciado como el proyecto más ambiciosos y costoso de la historia de la humanidad. Y así lo fué. En los años que siguieron, el proyecto Gestalt  permitió avances inimaginados en los campos la física, la química, las matemáticas,  la robótica, la  astronomía y la economía.</strong></p>
<p><strong>Pudo anunciarse hacia fin de ese mismo siglo, que finalmente se había alcanzado la tan anhelada unificación de los campos. Se retomo la conquista del cosmos con bríos renovados y posibilidades impensadas.</strong></p>
<p><strong>En la tierra, el gobierno mundial, anunció para ese mismo año el fin definitivo de la pobreza en la tierra y una nueva era de bienestar  y prosperidad planetaria. Los computadores realizaban el trabajo pesado. Los H.S.C  y los hombres creaban, investigaban,  pensaban y disfrutaban. Los Psiconautas aportaban el factor de genialidad: la chispa sagrada que esporádicamente había hecho que la humanidad diera un salto cualitativo era entonces constante y  crecía exponencialmente.</strong></p>
<p><strong>Los problemas ambientales se convirtieron en un vergonzoso  recuerdo del pasado, así como las guerras, el hambre, la esclavitud y la persecución ideológica. Los Homo Sapiens habían logrado finalmente construir su propia Utopía.</strong></p>
<p><strong>Cuando en el siglo veintitrés cayó la primera roca, nadie estaba ni por asomo, preparado para semejante desastre. Una bola ígnea  visible desde todos los puntos del hemisferio sur, surcó los cielos y estallo sobre la cordillera de los andes, provocando una explosión catastrófica seguida por una serie de terremotos y tsunamis que espantaron al mundo. Al primer impacto, siguieron otros de menor tamaño pero de gran poder destructivo. En unas pocas horas el paraíso se había transformado en el infierno.</strong></p>
<p><strong>El consejo mundial, en una reunión extraordinaria, adoptó una solución inmediata por unanimidad: La conversión de la red neuronal Gestalt 3.0 en un sistema de defensa, encargado de construir y manejar las baterías de de misiles orbitales y sondear el espacio en busca de posibles amenazas. Nació así la Gestal4.0</strong></p>
<p><strong>Pronto se recubrió el motivo de la colisión. Dos planetas en el borde mas cercano de la galaxia, habían cruzado sus orbitas hacía siglos y estallado en una explosión que en la tierra apenas se había visto como un chispazo en el cielo nocturno, generando un gigantesco cinturón de asteroides, cuya orbita alrededor de la vía Láctea encontraba a la tierra en el medio de su recorrido. Las colisiones serían las primeras de una infinidad que la atacarían por los siguientes cuatro siglos.</strong></p>
<p><strong>Todas las posibilidades fueron exploradas y todos los  recursos fueron destinados al   Gestalt 4.0,  que fue 5.0 cuando algunos años después, fue finamente perfeccionado hasta ser una entidad plural fotosintética y autopoiética.</strong></p>
<p><strong>Todos y cada uno de  los Psiconautas, pasaron a formar parte  de  una pared metafísica autoconsciente e impenetrable  de rastreo y destrucción de rocas vagabundas.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Pero el día 4 del mes 7 del año 2697, el Psiconauta numero 50000643267 despertó y vió a la criatura.</strong></p>
<p><strong>Una maldad primigenia de la que los archivos no guardaban información se proyectó ante sus ojos blanquecinos como una sombra diminuta y tembló todo su organismo. Intentó seguirla con la vista e  identificarla, pero  de inmediato la vió desaparecer camuflándose con el entorno. Nada, en su constante entrenamiento para cazar asteroides, lo había preparado para aquello.</strong></p>
<p><strong>Sintió el monstruoso sonido y toda la piel se le erizó en un escalofrío profundo que develó los punzantes ardores que la cubrían. Supo que aquel ser oscuro que remontaba vuelo, lo había despertado con su artero ataque y que ahora lo observaba escondido en algún sitio del espacio-tiempo. Temblando, aguardó agazapado y en silencio mientras transcurría un instante que le pareció una eternidad, pero la criatura no volvió a aparecer y pronto el sueño lo reclamó, pues la vigilia no era para los Psiconautas  más que un soplo confuso de trans-temporalidad.</strong></p>
<p><strong>Intentó conectarse nuevamente haciendo caso omiso al ardor sobre el cuerpo y al temor que crecía dentro de su pecho.</strong></p>
<p><strong>Entonces, justo en el instante en que retornaba a su sueño-conciente y comenzaba a recobrar la calma, se desconectó abruptamente al tiempo que volvía a  oír aquel sonido bestial, casi mecánico, que  se aproximaba abalanzándosele.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Lo invadió un terror desesperado y completamente fuera de sí, hizo un uso descontrolado de sus miembros físicos para intentar golpear al invasor, mientras los nervios se le crepaban al punto de generarle un tembloroso mareo.</strong></p>
<p><strong>Pero pese a sus reiterados intentos, la criatura se escabulló sin problema y nuevamente se hizo invisible, mientras él descubría dos nuevas y picantes hinchazones en los nudillos de sus manos.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Pasó el tiempo y  el Psiconauta numero 5000064326 permaneció despierto, enajenado, con las mandíbulas contracturadas, las manos frías y la boca reseca, susurrando maldiciones, mientras en su mente superior una sola idea tomaba retorcida forma y se repetía incesantemente: “destruir a la a criatura que buscaba alimentarse del flujo que le corría por dentro y de ser posible, corresponderle todo el sufrimiento que ésta le había generado”.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Aguardó sin lograr serenarse, obsesionándose a cada segundo y en el colmo de su obsesión, descubrió que la criatura no estaba constituida por un solo individuo sino por muchos. Entidades físicas disímiles, capaces de cooperar y relevarse con el único fin de atacarlo. La locura completa se apodero de él. Sobrevino entonces el llanto, la angustia y el abandono. Concibió detrás de aquella una maldad dirigida, decidida a quebrarle el sistema nervioso, a subyugarlo a una rendición humillante. Creyó ver en aquellos movimientos coordinados que lo sobrevolaban rasante una danza soberbia, una demostración de poder y sometimiento.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>En un último intento de recuperar su orgullo, se irguió de la cápsula que servía de protección de Munio de la  cabecera acolchada, y haciendo uso de todas sus facultades combinadas y como siglos antes, la humanidad había hecho contra la lluvia de meteoritos, abandonó la defensa y encabezó un ataque corajudo, aplastando a diestra y siniestra cada una de las criaturas con la almohada de sintético y esponjoso plástico.</strong></p>
<p><strong>Riendo desencajado, observó a su enemigo agonizante. Se fregó el cuerpo con la sangre de los vencidos y con su propia mano aplasto  al último de los mosquitos. Aún poseído por la furia guerrera, redirigió con su mente las baterías de metrallas y las descargó, sin misericordia, contra la pared donde el insecto se retorcía moribundo, le siguió una descarga de cañones láser de alta precisión y descargó por fin, una ráfaga de misiles de impacto local, que desintegraron por completo las cuatro paredes que lo rodeaban quedando reducidas a una montaña de polvo.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Recién entonces, cuando la paz retornó por fin a su cuerpo, el Psiconauta respiró aliviado y sonrío. Con un  esfuerzo ínfimo  de concentración, volvió a conectarse a la red de redes. Tres segundos después se hallaba en el seguro y confortante universo binario y sentía en el cerebro el cosquillante flujo de información que lo recorría poniéndolo al tanto de la situación.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Reparó instantáneamente en la alarma de máxima seguridad, que sonaba sin cesar hacía más de diez  minutos, y en la inmensa nube de vapor ardiente que comenzaba a emerger de  todo aquello de lo que sus censores daban cuenta.</strong></p>
<p><strong>El Psiconauta número 5000064326 se evaporó como todo a su alrededor.</strong></p>
<p><strong>No llegó a saber jamás del gigantesco aerolito que, por la zona que a él le tocaba controlar en primera instancia, penetró las cuatro capas de defensa que él mismo dirigía, alcanzando la estratosfera terrestre dónde se deshizo en un sinnúmero de inmensas rocas que regaron el hemisferio norte del planeta, aniquilando en pocos segundo cualquier vestigio del hombre, sus antecesores y sus descendiente.</strong></p>
<p><strong>Tampoco llegó a saber que, como la mayoría de los insectos, los mosquitos sobrevivieron a la hecatombe.</strong></p>
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		<title>El libro de los libros &#8211; Las esposas de Joaquín Alzegerri</title>
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		<pubDate>Mon, 17 May 2010 03:44:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo D`Amato</dc:creator>
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		<category><![CDATA[El libro de los libros]]></category>

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		<description><![CDATA[En la localidad rural de Qulimanchado , tuvo lugar  un hecho de características horripilantes, que el apátrida gobierno unitario se ha empeñado inútilmente en ocultar y que yo hoy me dispongo sin mucha vuelta ni lujo  a hacer de conocimiento mas por aburrimiento que por algún tipo de  afán justiciero. Joaquín Alzegerri, sujeto de contextura [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top"><strong><span style="font-weight: normal; font-size: 13px; line-height: 19px;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="line-height: normal;"><a href="http://www.anuk.com.ar/arte/"><img class="alignleft size-medium wp-image-976" title="Imagen x pablo d´amato" src="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//instalacion-2-225x300.jpg" alt="&quot;maniqui&quot;" width="180" height="240" /></a>E</span></span>n la localidad rural de Qulimanchado , tuvo lugar  un hecho de características horripilantes, que el apátrida gobierno unitario se ha empeñado inútilmente en ocultar y que yo hoy me dispongo sin mucha vuelta ni lujo  a hacer de conocimiento mas por aburrimiento que por algún tipo de  afán justiciero.<span id="more-975"></span></p>
<p></strong></span></strong></p>
<p><strong><span style="font-weight: normal; font-size: 13px; line-height: 19px;"><strong><span style="font-weight: normal;"><strong>Joaquín Alzegerri, sujeto de contextura mediana, ojos color de miel, rostro inexpresivo y eternamente joven, reservado y de modales simples pero educados,  de oficio carpintero y sepulturero por elección, era el encargado de construir con sus propias manos, martillos, clavos y tablas,  los ataúdes, que luego de ser rellenados con el correspondiente  difunto,  -debidamente despedido por familiares y amigos, en pomposa o austera ceremonia dependiendo de las posibilidades económicas y aprecio que suscitare en vida el susodicho-  el mismo, enterraba provisto solo de una pala , en  las tierras destinadas por el estado para tal cosa y que llevan el nombre de cementerio. Sitio  que también le era menester vigilar.</strong></span></strong></span></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><strong>Durante su larga vida   Joaquín Alzegerri acometió su labor con esmero ejemplar,  gozo de una salud envidiable y de la simpatía de mucha gente  que siempre lo tuvo en cuenta por ser  el velador de los  difuntos seres queridos y de ese honroso titulo dejo constancia la inscripción  que hicieron tallar en su lapida cuando a la edad de noventa y nueve años Joaquín Alzegerri falleció.</strong></p>
<p><strong>Según las expresas  instrucciones  en el primer párrafo   de su testamento el cuerpo fue inhumado en un hermoso ataúd de pluma de caoba que el mismo había construido. Un segundo párrafo despertó cierta incredulidad tragicómica,  pues  expresaba  Joaquín Alzegerri expresaba allí su deseo de  legar  todas sus propiedades a sus múltiples esposas  y  sabido era por todos que  el sepulturero, pobre y solitario, no había poseído  ni las unas ni las otras.</strong></p>
<p><strong>Algunas semanas mas tarde cuando una  comisión municipal, junto al nuevo sepulturero, dio revisa de las instalaciones del cementerio con intención de refaccionarlo y ordenar algunas ampliaciones resolvió el misterio y destapo el horror.</strong></p>
<p><strong>Durante todos aquellos años, Joaquín Alzegerri había habitado  no en la vivienda dispuesta para su función, sino dentro de un mausoleo con dos subsuelos, al que había restaurado con cierto lujo.  En el piso mas profundo había dispuesto la habitación, una cocina y una sala de estar, delimitados por biombos. En el superior una biblioteca muy bien provista, un reloj de pie y un escritorio de roble.</strong></p>
<p><strong>El mausoleo se hallaba interconectado por túneles que el mismo había cavado con otras criptas que  también había  profanado y reconstruido con todo tipo vistosos  muebles.</strong></p>
<p><strong>En todas las habitaciones  se hallaron  sin número de  mujeres exhumadas y posteriormente embalsamadas  ocupando con tétrica quietud   lugares de la vida cotidiana destinados a los vivos. Las rígidas pero  hermosas  estatuas de yeso que cubrían los cuerpos conservados, se hallaban sentadas a la mesa con gesto de charla, leyendo, jugando ajedrez, caminando o acostadas en la cama en sugestivas posiciones.</strong></p>
<p><strong>Joaquín Alzegerri  había creado su propio y solitario mundo y para vencer la inmensa soledad y  lo  había compartido  con  un harem de blancas y complacientes amantes.</strong></p>
<p><strong>texto e imagen x Pablo D´Amato</strong></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>La epopeya de Anhaûk. Parte 5</title>
		<link>http://www.anuk.com.ar/archives/category/publicaciones-online/la-epopeya-de-anhauk-parte-4-2/</link>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 15:56:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo D`Amato</dc:creator>
				<category><![CDATA[02 PUBLICACIONES ONLINE]]></category>
		<category><![CDATA[La Epopeya de Anhauk]]></category>

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		<description><![CDATA[Linduril, libélula viajera nómada insaciable Quien supo ser En eras remotas dueña de un profundo valor y que extravió el suyo en costumbres nómades e ingenuas tolerancias. Sus visiones adornan hoy Las muros de la caverna En la espera continua de la  contemplación. Mery de todas las mujeres La más de ellas Lleva en su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//3817037025_792d189ed33.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-956" title="Imagen x Augusto Belmonte " src="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//3817037025_792d189ed33-300x300.jpg" alt="" width="240" height="240" /></a></p>
<p><strong>L</strong><strong>induril, libélula viajera<br />
nómada insaciable<br />
Quien supo ser<br />
En eras remotas<br />
dueña de un profundo  valor<br />
y que extravió el suyo<br />
en   costumbres nómades<br />
e ingenuas tolerancias.<br />
Sus visiones adornan hoy<br />
Las muros de la caverna<br />
En la espera continua<br />
de la  contemplación.<span id="more-955"></span><br />
</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Mery de todas las mujeres<br />
La más de ellas<br />
Lleva en su pecho<br />
un infinita estrella<br />
Y mientas se pierden<br />
los humanos</strong></p>
<p><strong>en la inútil búsqueda<br />
-engaño pérfido del<br />
cerdo regente-<br />
,pareció su vilo<br />
conocer siempre la respuesta,<br />
imprescindible en estas<br />
adversas fechas próximas al fin<br />
y comienzo de la nueva era.</strong></p>
<p><strong>Hay un lugar en la memoria<br />
para los dos poetas del norte<br />
Venidos de la tierra del café<br />
cuyos versos inmortalizan<br />
hoy nuestra casa<br />
en los lejanos montes<br />
donde aun resiste<br />
la esperanza ultima<br />
de la insurrección.</strong></p>
<p><strong>El Zanga que carga  en<br />
Su gran espalda<br />
la rosa de los vientos<br />
apuntando los  16  rumbos,<br />
quien partió siguiendo<br />
el hancho camino de los peces<br />
para levantar allí su rancho<br />
donde   murmuran las olas<br />
palabras de furia y amor<br />
que envalentonan  en su canto<br />
al brioso domador.</strong></p>
<p><strong>Yago y su horda<br />
por  allí también pararon<br />
y tanto cobijo como buenaventura<br />
encontraron en las grutas<br />
donde los arboles milagrosos<br />
guardan secretos remotos<br />
a la espera que los puros espectros<br />
que los vislumbraran.</strong></p>
<p><strong>Joako y los suyos<br />
Arribaron  en las eras tardías<br />
Cuando se apagaba el sueño<br />
Sediento de hazañas nuevas.<br />
trajeron consigo la juventud perdida<br />
que revitaliza el cuerpo<br />
y re formula la duda.<br />
sabios aprendices del ágora<br />
suyo será el legado<br />
de nuestra historia</strong></p>
<p><strong>Casiodoro brinco  desde la terraza<br />
y se hizo uno con la tierra<br />
mientras el fede  concertó<br />
la    cumbia  redentora<br />
de la animada esponja<br />
que habita las profundidades<br />
del veneno níveo<br />
que mata<br />
la amistad  y la alegría.</strong></p>
<p><strong>De todos los tótems<br />
reserva la memoria<br />
el lugar mas honroso para las<br />
sublimes valkirias<br />
cuyos fèminos vuelos<br />
y cuerpos hermosos<br />
quedaran grabados en el pecho<br />
de estos viejos vagabundos<br />
pues su mágico espíritu<br />
salvò mas de una vez nuestra casa<br />
de la muerte y el olvido</strong></p>
<p><strong>La Rubia  y Ximena,<br />
Compañeras de trajín,<br />
Colosales festejos<br />
y del descenso rutinario<br />
a los infiernos del hastío<br />
de miradas tiernas y furtivas<br />
de pronunciadas sonrisas<br />
De marchitos sueños<br />
e ilusiones tenaces<br />
de noches hartas,<br />
y plazas desiertas<br />
calidez de un hogar<br />
huérfano de fantasmas.</strong></p>
<p><strong>Juana la de  infinitos ojos<br />
que al mismo  cielo eclipsaron<br />
dueña de un hipnótico cantar<br />
capaz de sanar el terror del desabrigo<br />
y enamorar al Leviatán.<br />
y Sofi  cuya ternura sin igual<br />
y sus pechos de  sensual pincelada<br />
- soberbia jactancia del creador-<br />
serian capaces<br />
de amamantar una tierra abandonada<br />
y llenarle los labios de esperanza.<br />
Marie y su endiablada inocencia<br />
de picaresco guiño danzante<br />
el chispeante acontecer<br />
y su   cuerpo grácil de<br />
Alada Ninfa riega la alegría<br />
A su generoso alrededor.<br />
Son ellas<br />
hermanas nuestras<br />
cuyo amor y compañía<br />
excede todas los confines<br />
y subyuga las  distancias<br />
convirtiendo las fronteras<br />
en el lugar donde la tierra<br />
y los hombres<br />
se abrazan los cuerpos temblorosos.</strong></p>
<p><strong>la remembranza no olvida<br />
a las  muchas  oscuras vecinas<br />
Acechadas desde lo alto<br />
de las murallas y arrastradas<br />
por los hombres simios &#8211; servidores<br />
de Hanumat el tigre de los monos-<br />
con variados y engañosos anzuelos.<br />
empujadas hasta  a los recintos sagrados<br />
del sacrificio<br />
Así  como aquella que llamamos la inmunda<br />
La Jipi,  y la de ultratumba<br />
La loca, y la embajadora,<br />
también apodada Lafhàn.<br />
Y por supuesto Pamela<br />
La reina de la partusa<br />
Que no podía faltar.</strong></p>
<p><strong>Michi perdida en laberintos de nada<br />
remota Yunta  del constructor<br />
olvido  detrás de un velo<br />
la simple armonía de los universos<br />
esa que él le ofreció<br />
en mas de una ocasión:<br />
la desnuda solución, de la fuerza<br />
que sustenta al mundo<br />
y  nos llama a  la nativa conexión</strong></p>
<p><strong>Pao compañera de angustias<br />
en mas de una ocasión.<br />
Devota coleccionista<br />
de toda la colección.</strong></p>
<p><strong>María Laura amiga antigua<br />
de mil y un coyunturas<br />
Palabras genuinas<br />
y piratescas aventuras.</strong></p>
<p><strong>Maru belleza imprevista<br />
Trofeo de  bucanero<br />
Que por propia torpeza<br />
Se hundió rapidamente<br />
en el fondo del océano.</strong></p>
<p><strong>Morena<br />
grato devenir de coincidencias<br />
Que como una soez burla<br />
de la quinta esencia<br />
exigió sobre su semblante<br />
el natural rocío del vigor</strong></p>
<p><strong>La prima de la  Juanita<br />
pimpollo  de temporada<br />
extraño cortejo festivo<br />
y algunos gratos meneos<br />
ahogados en la dulzura<br />
del humo cuya desidia<br />
arrastrara al fondo sin celo.</strong></p>
<p><strong>Ceci  insistente<br />
Y arrebatada en la<br />
desesperada  búsqueda<br />
de la identidad<br />
ciega a veces<br />
al valor inmenso<br />
de su mas pura<br />
autenticidad</strong></p>
<p><strong>Tati<br />
La de espíritu  prístino<br />
y  bondad sin albor<br />
Rastreadora de brillante piel<br />
Y apasionada efigie<br />
Cuyo maternal instinto<br />
Abrazó los muros abiertos<br />
En un protector intento<br />
de purificación. </strong></p>
<p><strong>junto a ella cruzaron<br />
LaMisha princesa natural<br />
de  inmortal pureza<br />
y una Elfa misteriosa<br />
de grises visiones<br />
y desafiante indiferencia<br />
Vero , la de  fingida ferocidad<br />
Perspicaz sombra de rectitud<br />
Baúl de gratas sorpresas</strong></p>
<p><strong>Naty la amiga de las plantas<br />
Reina de estampa helena<br />
Que mil medallas esconde<br />
Hechicera Tentadora<br />
de los verdes imperios<br />
cuyos recónditas  razones<br />
solo ella reconoce</strong></p>
<p><strong>Bailaron todas ellas<br />
a los sones tribales<br />
de Los mono ,<br />
Guayra y Olfa<br />
y llenaron de alegría<br />
los tiempos oscuros<br />
y los aciagos domingos<br />
y  con suaves manos<br />
confortaron nuestro dolor</strong></p>
<p><strong>No hemos de olvidar a un súcubo ruin<br />
habitante nefasta sin bondad ni  alma .<br />
La llamaban Malena y quiso a fuerza<br />
de una maldad sin nombre<br />
destruir nuestra  alegría<br />
en nombre del su ley<br />
pero fue expulsada<br />
en una encarnizada lucha<br />
que duro 100 noches<br />
y 100 días<br />
sueño contra pesadilla<br />
hasta que  un amanecer<br />
su sombra maligna<br />
ya no nos cubría<br />
y brillaba en lo alto<br />
un Sol alborozado .<br />
</strong></p>
]]></content:encoded>
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		<title>El libro de los libros- El dilema del vacio-</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Apr 2010 11:19:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo D`Amato</dc:creator>
				<category><![CDATA[02 PUBLICACIONES ONLINE]]></category>
		<category><![CDATA[El libro de los libros]]></category>

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		<description><![CDATA[Con este cuento inauguro la publicación online de&#8221; El libro de los libros&#8221;.  Espero que les guste. El  profesor adjunto de la cátedra de ontología, Alberto Alfonso Aliberti, hombre de gesto severo y rigidez militar termino su largo monologo y frunció el seño en señal de desprecio por todo lo que le rodaba: Algunos cientos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<address><a href="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//devil_codex_gigas.jpg"></a>Con este cuen<span style="font-style: normal;"><em>to inauguro la publicación online de&#8221; El libro de los libros&#8221;.  Espero que les guste.</em></span></address>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//3512267934_8406784bbb_b.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-907" title="3512267934_8406784bbb_b" src="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//3512267934_8406784bbb_b-300x241.jpg" alt="" width="180" height="145" /></a></p>
<p><span style="font-weight: normal; font-size: 13px;"> </span></p>
<p><strong>El  profesor adjunto de la cátedra de ontología, Alberto Alfonso Aliberti, hombre de gesto severo y rigidez militar termino su largo monologo y frunció el seño en señal de desprecio por todo lo que le rodaba: Algunos cientos de estudiantes y profesores que lo habían estado oyendo atentamente.<span id="more-893"></span><br />
</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Ante el riguroso silencio uno de los alumnos levanto la mano. Alberto Alfonso Aliberti lo apunto con el índice y lo desafío con la mirada  y el alumno temeroso hizo su pregunta. <span style="font-weight: normal;"><strong>Entonces, profesor ¿Como deberíamos considerar  desde esa óptica al dilema del vacío?-El profesor  miro el suelo hizo una pausa y con voz grave y pausada  contesto. &#8211; Solo se me ocurren dos posibilidades-</strong></span></strong></p>
<p><strong>¿Ser o no ser?- pregunto el alumno, tratando de congraciarse.</strong></p>
<p><strong>NO- lo cortó Alfonso Alberto Alberti con severidad, mirando de reojo el reloj de la sala que marcaba las doce en punto.</strong></p>
<p><strong>Jugoso o a punto- Concluyó- y todos los presentes asintieron en silencio.</strong></p>
<p><strong>x  Pablo D´Amato</strong></p>
]]></content:encoded>
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