La epopeya de Anhaük parte 2
Posted by: Pablo D`Amato in 02 PUBLICACIONES ONLINE, La Epopeya de Anhauk Add comments
Aferradas como un cáncer
de ternura despiadada
crecen las plantas sin pausa,
tratando de escapar,
o tal vez siendo apuestamente felices,
siguiendo su solitaria danza
en ese infierno imaginario
de complacientes humos
que recuerdan los años desandándolos
Periplejas subibajas. Amontonamientos.
Fundación voluntariosa de la vida
que al hombre excede y que reclama
para si esta historia
renegando como todos
de sus malas elecciones.
Recuerdo dos sombras pérdidas,
habitando la última huida.
La primera sensación, que fue miedo. Terror inexplicable a una ausencia
hecha de libros y ajena de recuerdos.
Después, la primera compañía
hecha casualidad
la mas hermana alma aliada,
estandarte de palabras descubiertas,
insondable y enfrentada la mirada
sinfín de maldiciones inciertas
y dulzura confinada.
llegó al vacío
recién manifiesto entre
hojas enredadas de frío
y lo llenó de primavera.
acopló sin saber el primer ladrillo
de este sueño que trasciende las eras.
Encontramos al llegar
montón de bártulos sin dueño,
o dueños de la desdicha
que nos invitaron
a la estimulación culposa
de la fetichista depresión.
Los espejos escondían algo.
Algo raro.
Algo parecido a la muerte,
pero mucho mejor disimulado.
y fue en medio de eso que nació una flor.
Una flor mal parida es cierto,
y que muchas otras se marchitaron
es verdad también.
Pero no reparo en perdones,
pues soy consciente que de su energía ida me hice yo. Carroñero silencioso de desgracias
Ladrillo oscuro sobre ladrillo nuevo,
en tantas combinaciones como el azar imagino.
Rodilla enterrada al suelo
y la frente bien en alto,
como si de eso dependiera
que en la lejanía
ella sonriera junto a mi recuerdo.
Vivimos como pudimos,
y quisimos que fuera así.
entremedio de una búsqueda estéril
e impares movimientos.
convergieron las tres fortalezas
en el cúmulo de curiosidad.
Alzo vuelo aquella hermana mía
por elección
Que aun guardaba dentro suyo
La aciaga semilla de la traición
y
Disolviose la primera etapa
que hablaba entonces
de esa creación hierática
para dar paso un lapso precario
de humana des concepción.
El guardián solitario
resistió el embate de los laterales,
y un breve brillo en la noche
anuncio un amanecer sin antigüedad.
Algún tiempo después
Ya arrastrados hacia
las entrañas.
Dos viejos camaradas
vinieron a ocupar el lugar
recién abdicado de aquel
fantasma de rubios cabellos
que supo que debía escapar,
que el amanecer de una tribu
nacida entre los escombros
jamás seria su lugar.
La fundación formal
entre vino, guisados tuvo lugar
y compartiendo desvaríos desquiciados,
los tres compañeros apodaron la inaugurada patria,
en su nombre cabal festejaron el inicio de una leyenda sin igual.
Casacarranza se llamó,
aunque ya antes fuere nombrada
y de magia arcana las letras imbuidas
formaron una sola voz ronca y despechada.
Llegaron los invitados de tierras distantes,
para festejar el nacimiento
de esta condenada nación.
y por largo tiempo compartieron con nosotros
la rancheada así como la canción.
Se reprodujeron los visitantes
pues la puerta esperó siempre abierta ,
sin saber a ciencia cierta
quien la fuera a traspasar.
Las Guitarras multiplicaron su sonar
acompañadas por la ilusión
de ser ejemplo
de esos sueños furibundos
nacidos al anochecer.
Un nuevo viejo habitante vino con su fiel servidor
que llegaría a ser una gran alegría
en nuestro corazón.
Desconocidos viajantes de acentos distintos
ávidos de experiencias y novedad,
Muchachas de ropas ligeras
mendigando siempre un poco de pasión.
Risas, llantos y alucinaciones.
Cruzaron una casa llena rincones,
recuerdos amontonados por doquier
e historias miles que se atraviesan
mas allá de las condiciones y
cuyos cimientos crecieron
como raíces
alimentadas por el apego
de los vagabundos
que sobre ella durmieron
ya ha sido dicho,
que tiene el sueño
mucho que ver con el amor.
Tres seres oscuros por distinta razón,
pero de un puro y abierto corazón
habitaron las catacumbas de esta caótica
orbe aya lejos invocada
y entonces instintivamente corporeizada
que en su propia piel narra
aventuras y des fortunas,
regocijos y adversidades
y en cuyas entrañas
bailaron. Rieron, durmieron,
cogieron, fumaron, comieron,
leyeron, cantaron,
pelearon y lloraron
un inexplicable festival
de sueños ingenuos
que de tanta fuerza
echó cimientos serpenteantes.
Los mejunjes supieron amenizar el sufrimiento
y también catapultarlo,
cuando la muerte silbó su chance de triste suerte
por nuestros pasillos, y al pasear su sombra,
cesaron los cantos
y las miradas se cruzaron afligidas.
Pero la vida es una sola en todos lados
y el viento esparce la semilla del cardo tanto
como tuerce la lenga y arranca los techados.
Nacida de una épica payada
de bravos varones y mujeres valientes
que sospecharon un reino
de existencia legendaria,
con los puños en alto
y el corazón entre los dientes
puerta adentro de roja estampa,
refugio selvático de la urbanidad ,
caverna prehistórica
de bestias reunidas en manada,
que siguiendo el salvaje instinto criollo
elevan plegarias malditas
y comparten el vino y el asado
en torno al fuego sagrado,
mientras fuman en ronda
el dulce amor de la tierra,
resistiendo con la firmeza ruda
de la cabra del monte
la utopía a la ciudad renegrida,
siempre al filo del derrumbe
y el inminente renacer.


