Con el pecho desconsolado

Y la mirada perdida

Partió el  caudillo hacia lejanas tierras

que hicieron la cuna del cimarrón

y allí junto a  un bárbaro enano

y su inmaculada  doncella de luz

en grandioso banquete  festejo

la sagrada unión que arranca lagrimas

al dios vigoroso  de todos los hombres.

Y esa misma noche

cuando  baño la luna

la perspectiva de nubes

cantaron los invitados

con las copas en alto

el vigésimo octavo aniversario

de su resurrección.

Siguió camino enseguida rumbo

a las alturas ignotas

donde hubiera de enfrentarse

a la sombra de su propio porvenir.

y encontrar nuevamente

una certeza que le hiciera de bastión.

recorrió  en soledad

las cumbres lejanas en busca

de una roca legendaria

hija de las montañas

que dividen el mundo

cuando los escribas antiguos

descifraron el misterio

supieron que el hombre

que llevara en su piel

al lucero  cortejando

la luna en el poniente

arrancaría de su propio pecho

el músculo palpitante

para hundirlo

en las profundidades

del hielo

hasta que fuera  uno

con la roca de sucio cristal

cuyo aliento es capaz

de guiar al mas perdido

en la  aciaga oscuridad

y de someter la confusión

en nombre de lo inexorable.

Fresco gris y blanca euforia

aire ambiguo sopla raudo al despuntar

algún tiempo entre el olvido y la memoria

cruje rudo el lago al despertar

canta el bosque sones suaves casi mudos

de melancólica insistencia

y en su recuerdo mas violento

llora una tristeza en la que ya nadie cree

y a la que ya nadie reza

sueña despierto murallas de imposibles

que se niegan.

árboles robustos y un cielo total

de ventanas diminutas

salpicadas por la brutal oscuridad

hubo un tiempo de cenicientas promesas

y mentiras consentidas

hubo un olvido elogioso del dolor

y como no, crónico, casi latente, del amor.

hubo también finales alegóricos

y categóricas memorias

gravadas en la roca virgen

Entre lenguas de fuego inconstante

vi. piezas de ajedrez rebelarse

y secundar la partida pronta

de estos pies cansados

que así como Gilgamesh

llego a los brazos de la tierra

que arrullan al sol

para que descanse su recorrida .

cruzaron el valle

anhelando el refugio maternal del río

cuando su bramido blanco corteja el silencio

la noche se esconde detrás de picos y montes

mas allá de la cuenca negra que todo lo gobierna

x Pablo D`Amato

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