<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Anuk almacen de libros &#187; el cuento del mes.</title>
	<atom:link href="http://www.anuk.com.ar/archives/category/tag/el-cuento-del-mes/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.anuk.com.ar/index.php</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Thu, 12 Jan 2012 22:29:42 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>El libros de los libros : El león negro</title>
		<link>http://www.anuk.com.ar/index.php/archives/category/publicaciones-online/el-libros-de-los-libros-el-leon-negro/</link>
		<comments>http://www.anuk.com.ar/index.php/archives/category/publicaciones-online/el-libros-de-los-libros-el-leon-negro/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 08 Aug 2010 20:01:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo D`Amato</dc:creator>
				<category><![CDATA[02 PUBLICACIONES ONLINE]]></category>
		<category><![CDATA[El libro de los libros]]></category>
		<category><![CDATA[el cuento del mes.]]></category>
		<category><![CDATA[lecturas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.anuk.com.ar/?p=1134</guid>
		<description><![CDATA[En un paraje perdido al este de África oriental, los pobladores de una pequeña aldea reportaron haber avistado un león macho de considerable tamaño y fiereza de enmarañado pelambre color negro que se había cobrado algunas cabezas de ganado en sus incursiones nocturnas. Las crónicas solo en dos oportunidades habían mencionado especimenes de tales características [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://goondesign.blogspot.com/2009_03_01_archive.html"><img class="alignleft size-full wp-image-1133" title="Evolution has no limits." src="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//leon-negro.jpg" alt="Imagen x GO Design" width="257" height="281" /></a></p>
<p><strong>E</strong>n un paraje perdido al este de África oriental, los pobladores de una pequeña aldea reportaron haber avistado un león macho de considerable tamaño y fiereza de enmarañado pelambre color negro que se había cobrado algunas cabezas de ganado en sus incursiones nocturnas.</p>
<p><span id="more-1134"></span>Las crónicas solo en dos oportunidades habían mencionado especimenes de tales características físicas, y Víctor Von Whilberg lo sabía de sobrada cuenta cuando el, rumor llego en forma de carta a su casa en las afueras de Berlín.</p>
<p>Víctor Von Whilberg Había sido cuando joven un cazador temerario y había gozado de cierto reconocimiento y prestigio pero ello había sido muchos años atrás y descansaba entonces alejado ya de la actividad, viviendo holgadamente gracias al alquiler de algunas propiedades que poseía por herencia en la capital Alemana.<br />
Víctor Von Whilberg pasaba el tiempo en la sala de estar, leyendo en la silla mecedora enfrente del fuego, diarios de guerra o novelas históricas de grande personalidades.<br />
En esa misma sala rendía culto a la aguerrida valentía de sus antepasados también cazadores, colgando retratos de ellos entre los numerosos trofeos de caza mayor que le recordaban a diario que el tipo de sangre que corría por sus venas no era la de una raza perezosa.<br />
Víctor Von Whilberg era en sus costumbres un hombre solitario austero y parsimonioso que prefería la comodidad al lujo y el trabajo al encargo.<br />
Enseguida se hubo enterado de la noticia sintió que el soplo de la juventud perdida le recorría el cuerpo. Sin perder tiempo preparo su carpa, y su bolsa de dormir. Sus fusiles, sus cuchillos, linterna , cantimplora, y una mochila grande con ropajes, botiquín y utencillos variados. Ese mismo, día telefoneo a la oficina de Aerolíneas Lufthansa y reservo un pasaje para el siguiente mediodía, que lo dejaría sin escalas en un aeropuerto de Kenia.<br />
Una vez hubo arribado, compró víveres y un mapa de la región, alquilo un jeep y se internó en la sabana rumbo al poblado donde el enorme León había sido visto. Una vez allí, lugareños bien pagados, le indicaron sobre el mapa, un río serpentoso que debía cruzar, hasta llegar al pie del monte que da nombre al país, el segundo mas alto de África, ubicado al norte de Nairobi. Rumbo al este encontraría una serie de bosquecillos y varias cavernas donde los pastores solían llevar en otros tiempos sus cabras a pastar. Allí, le indicaron, podría llegar a encontrar al gran León negro. Tenga mucho cuidado le advirtieron- El león no es un animal, sino un espíritu maligno de la selva. No le comerá el cuerpo sino el alma.-<br />
Víctor Von Whilberg no tuvo problema en alcanzar el lugar indicado. En un árbol que juzgo lo suficiente alto, construyó un improvisada tarima y sobre esta armó su carpa. Preparo los fusiles, y se dispuso a esperar.<br />
Durante los días exploraba y oteaba con sus binoculares en busca de rastros y durante las noches, aguardaba paciente con su linterna y sus fusiles a que el animal, al que sabía de hábitos nocturnos se viera atraído por los cebos o cayera en alguna de las trampas. Víctor Von Whilberg intuía sin embargo que el pelambre oscuro de la bestia haría casi imposible un avistamiento en horas sin sol.<br />
Una semana mas tarde de haber arribado, Víctor Von Whilberg dio con unas huella de gran tamaño y supo que eran de la criatura que el perseguía, Cambió de lugar el campamento, y se reaprovisionó en un poblado cercano, donde también, pudo oír rumores nuevos sobre el demonio noctívago.<br />
Cinco noches mas tarde hoyo su rugido y la piel se le erizo. Nunca había oído nada parecido, sonaba como si hubiera salido de las entrañas mismas de la tierra. Un eco milenario, proyectándose más allá del tiempo y el espacio.<br />
La noche numero seis, logró avistar una sombra gigantesca camuflada con la oscuridad total desplazarse entre los largos pastizales bajo el sin fin de estrellas que parecieron replegarse ante su tranco. La noche numero siete, la criatura probó la carne de una de las ovejas que había dejado atada a un poste. y Víctor Von Whilberg logró acertarle un tiro. El león lanzó un gemido desgarrador y huyó malherido. Con su escopeta al hombro, un revolver en la mano, un cuchillo en el cinto y la linterna en otra mano, El cazador siguió el rastro de sangre persiguiendo el animal moribundo. Lo encontró en una cañada rodeada por un despeñadero. Allí yacía el cuerpo ciclópeo del animal. La espesura de su pelo negrísimo se recortaba, por su intensidad con la de la roca iluminada por la luna en cuarto creciente. El tamaño de la criatura era realmente apabullante. Un ejemplar vigoroso de una hermosura sobrenatural. La bala le había perforado el cuello. Respiraba con dificultad emitiendo un soplo áspero y lastimoso con la lengua afuera, y los ojos áureos, abiertos de par en par, buscaba la mirada de su ejecutor. Víctor Von Whilberg lo contemplo abrumado. Y por primera vez lloró frente a una presa, no fue por lástima ni por piedad, sino por la intima convicción de haber vislumbrado desde el principio aquello que entonces resultaba evidente. Con cierta confusión de emociones que oscilaban entre el éxtasis y el espanto remató al animal de un tiro en el corazón. Una semana más tarde una brigada de patrulla halló el cuerpo muerto del cazador. Asombrosamente los animales salvajes no lo habían tocado. Tenía un orificio de bala en el cogote y otro en el pecho. Las huellas de un león enorme se concentraban a su alrededor y se perdían hacia lo profundo del monte.</p>
<p>CUENTO &#8220;EL LEÓN NEGRO&#8221; DEL LIBRO &#8220;EL LIBRO DE LOS LIBROS&#8221; xPABLO D´AMATO</p>
<p>IMAGEN X GO DESGINS</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.anuk.com.ar/index.php/archives/category/publicaciones-online/el-libros-de-los-libros-el-leon-negro/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>481</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El libro de los libros- Ultimo comunicado recuperado. clave: extinción.</title>
		<link>http://www.anuk.com.ar/index.php/archives/category/publicaciones-online/el-libro-de-los-libros-ultimo-comunicado-recuperado-clave-extincion/</link>
		<comments>http://www.anuk.com.ar/index.php/archives/category/publicaciones-online/el-libro-de-los-libros-ultimo-comunicado-recuperado-clave-extincion/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 15 Jun 2010 14:27:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo D`Amato</dc:creator>
				<category><![CDATA[02 PUBLICACIONES ONLINE]]></category>
		<category><![CDATA[El libro de los libros]]></category>
		<category><![CDATA[el cuento del mes.]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.anuk.com.ar/?p=1026</guid>
		<description><![CDATA[E l Psiconauta número 50000643267 despertó y eso nunca había sucedido antes. Él, como todos los de su especie, vivía en un sueño de conciencia total conectado a la red proto-neuronal del proyecto Gestalt 5.0. El Psiconauta número 50000643267 despertó temblando, un sonido zumbante le había erizado la piel y luego esa misma piel comenzó  [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">
<h1><strong><a href="http://www.anuk.com.ar/arte/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1027" title="el pablotauro" src="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//file81-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>E</strong></h1>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><strong>l Psiconauta número 50000643267 despertó y eso nunca había sucedido antes. Él, como todos los de su especie, vivía en un sueño de conciencia total conectado a la red proto-neuronal del proyecto Gestalt 5.0.</strong><span id="more-1026"></span><strong><br />
</strong></p>
<p><strong>El Psiconauta número 50000643267 despertó temblando, un sonido zumbante le había erizado la piel y luego esa misma piel comenzó  a arderle en varios lados del cuerpo que se estremeció en un profundo escalofrío.</strong></p>
<p><strong>Los Psiconautas pertenecían a la raza denominada Homo Sapiens Cyborg, (h.s.c), la inmediata evolución del Homo Sapiens Sapiens (h.s.s), sujetos de una adaptación superlativa y hereditaria a un entorno de silicio, conexiones y trasmisores.</strong></p>
<p><strong>Sus cerebros generaban sinapsis en un porcentaje altamente superior a cualquiera de sus antepasados humanos. Eran capaces de procesos cognitivos lingüísticos y semánticos  de profunda complejidad, y manipulaciones abstractas en universos de n dimensiones les eran naturalmente posibles poco después del nacimiento.</strong></p>
<p><strong>En los primeros años de vida desarrollaban la capacidad de conectarse a una terminal de red inalámbrica  con suma facilidad y sin ningún tipo de implante, sólo manipulando las propias ondas y pulsos electromagnéticos, pudiendo procesar y transmitir información a la misma velocidad que los ordenadores cuánticos de ultima generación.</strong></p>
<p><strong>Se los llamo Homo Cyborg  por la empatia natural que manifestaron con las novedosas computadoras biológicas de fin del siglo veintiuno, la primera construcción de vida artificial, conciente y sensible.</strong></p>
<p><strong>Los Psiconautas, aquellos H.S.C  con especial capacidad de interconexión, poco a poco se fueron destacando en todos los campos de las ciencias naturales, quedando la primacía de las artes en manos de los H.S.S.</strong></p>
<p><strong>Para la llegada del siglo veintitrés se inauguro el proyecto Gestalt, una red neuronal que facilitaba la conexión de todos los H.S.C  alrededor del mundo en una sola y enorme inteligencia entrelazada. Fue anunciado como el proyecto más ambiciosos y costoso de la historia de la humanidad. Y así lo fué. En los años que siguieron, el proyecto Gestalt  permitió avances inimaginados en los campos la física, la química, las matemáticas,  la robótica, la  astronomía y la economía.</strong></p>
<p><strong>Pudo anunciarse hacia fin de ese mismo siglo, que finalmente se había alcanzado la tan anhelada unificación de los campos. Se retomo la conquista del cosmos con bríos renovados y posibilidades impensadas.</strong></p>
<p><strong>En la tierra, el gobierno mundial, anunció para ese mismo año el fin definitivo de la pobreza en la tierra y una nueva era de bienestar  y prosperidad planetaria. Los computadores realizaban el trabajo pesado. Los H.S.C  y los hombres creaban, investigaban,  pensaban y disfrutaban. Los Psiconautas aportaban el factor de genialidad: la chispa sagrada que esporádicamente había hecho que la humanidad diera un salto cualitativo era entonces constante y  crecía exponencialmente.</strong></p>
<p><strong>Los problemas ambientales se convirtieron en un vergonzoso  recuerdo del pasado, así como las guerras, el hambre, la esclavitud y la persecución ideológica. Los Homo Sapiens habían logrado finalmente construir su propia Utopía.</strong></p>
<p><strong>Cuando en el siglo veintitrés cayó la primera roca, nadie estaba ni por asomo, preparado para semejante desastre. Una bola ígnea  visible desde todos los puntos del hemisferio sur, surcó los cielos y estallo sobre la cordillera de los andes, provocando una explosión catastrófica seguida por una serie de terremotos y tsunamis que espantaron al mundo. Al primer impacto, siguieron otros de menor tamaño pero de gran poder destructivo. En unas pocas horas el paraíso se había transformado en el infierno.</strong></p>
<p><strong>El consejo mundial, en una reunión extraordinaria, adoptó una solución inmediata por unanimidad: La conversión de la red neuronal Gestalt 3.0 en un sistema de defensa, encargado de construir y manejar las baterías de de misiles orbitales y sondear el espacio en busca de posibles amenazas. Nació así la Gestal4.0</strong></p>
<p><strong>Pronto se recubrió el motivo de la colisión. Dos planetas en el borde mas cercano de la galaxia, habían cruzado sus orbitas hacía siglos y estallado en una explosión que en la tierra apenas se había visto como un chispazo en el cielo nocturno, generando un gigantesco cinturón de asteroides, cuya orbita alrededor de la vía Láctea encontraba a la tierra en el medio de su recorrido. Las colisiones serían las primeras de una infinidad que la atacarían por los siguientes cuatro siglos.</strong></p>
<p><strong>Todas las posibilidades fueron exploradas y todos los  recursos fueron destinados al   Gestalt 4.0,  que fue 5.0 cuando algunos años después, fue finamente perfeccionado hasta ser una entidad plural fotosintética y autopoiética.</strong></p>
<p><strong>Todos y cada uno de  los Psiconautas, pasaron a formar parte  de  una pared metafísica autoconsciente e impenetrable  de rastreo y destrucción de rocas vagabundas.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Pero el día 4 del mes 7 del año 2697, el Psiconauta numero 50000643267 despertó y vió a la criatura.</strong></p>
<p><strong>Una maldad primigenia de la que los archivos no guardaban información se proyectó ante sus ojos blanquecinos como una sombra diminuta y tembló todo su organismo. Intentó seguirla con la vista e  identificarla, pero  de inmediato la vió desaparecer camuflándose con el entorno. Nada, en su constante entrenamiento para cazar asteroides, lo había preparado para aquello.</strong></p>
<p><strong>Sintió el monstruoso sonido y toda la piel se le erizó en un escalofrío profundo que develó los punzantes ardores que la cubrían. Supo que aquel ser oscuro que remontaba vuelo, lo había despertado con su artero ataque y que ahora lo observaba escondido en algún sitio del espacio-tiempo. Temblando, aguardó agazapado y en silencio mientras transcurría un instante que le pareció una eternidad, pero la criatura no volvió a aparecer y pronto el sueño lo reclamó, pues la vigilia no era para los Psiconautas  más que un soplo confuso de trans-temporalidad.</strong></p>
<p><strong>Intentó conectarse nuevamente haciendo caso omiso al ardor sobre el cuerpo y al temor que crecía dentro de su pecho.</strong></p>
<p><strong>Entonces, justo en el instante en que retornaba a su sueño-conciente y comenzaba a recobrar la calma, se desconectó abruptamente al tiempo que volvía a  oír aquel sonido bestial, casi mecánico, que  se aproximaba abalanzándosele.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Lo invadió un terror desesperado y completamente fuera de sí, hizo un uso descontrolado de sus miembros físicos para intentar golpear al invasor, mientras los nervios se le crepaban al punto de generarle un tembloroso mareo.</strong></p>
<p><strong>Pero pese a sus reiterados intentos, la criatura se escabulló sin problema y nuevamente se hizo invisible, mientras él descubría dos nuevas y picantes hinchazones en los nudillos de sus manos.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Pasó el tiempo y  el Psiconauta numero 5000064326 permaneció despierto, enajenado, con las mandíbulas contracturadas, las manos frías y la boca reseca, susurrando maldiciones, mientras en su mente superior una sola idea tomaba retorcida forma y se repetía incesantemente: “destruir a la a criatura que buscaba alimentarse del flujo que le corría por dentro y de ser posible, corresponderle todo el sufrimiento que ésta le había generado”.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Aguardó sin lograr serenarse, obsesionándose a cada segundo y en el colmo de su obsesión, descubrió que la criatura no estaba constituida por un solo individuo sino por muchos. Entidades físicas disímiles, capaces de cooperar y relevarse con el único fin de atacarlo. La locura completa se apodero de él. Sobrevino entonces el llanto, la angustia y el abandono. Concibió detrás de aquella una maldad dirigida, decidida a quebrarle el sistema nervioso, a subyugarlo a una rendición humillante. Creyó ver en aquellos movimientos coordinados que lo sobrevolaban rasante una danza soberbia, una demostración de poder y sometimiento.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>En un último intento de recuperar su orgullo, se irguió de la cápsula que servía de protección de Munio de la  cabecera acolchada, y haciendo uso de todas sus facultades combinadas y como siglos antes, la humanidad había hecho contra la lluvia de meteoritos, abandonó la defensa y encabezó un ataque corajudo, aplastando a diestra y siniestra cada una de las criaturas con la almohada de sintético y esponjoso plástico.</strong></p>
<p><strong>Riendo desencajado, observó a su enemigo agonizante. Se fregó el cuerpo con la sangre de los vencidos y con su propia mano aplasto  al último de los mosquitos. Aún poseído por la furia guerrera, redirigió con su mente las baterías de metrallas y las descargó, sin misericordia, contra la pared donde el insecto se retorcía moribundo, le siguió una descarga de cañones láser de alta precisión y descargó por fin, una ráfaga de misiles de impacto local, que desintegraron por completo las cuatro paredes que lo rodeaban quedando reducidas a una montaña de polvo.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Recién entonces, cuando la paz retornó por fin a su cuerpo, el Psiconauta respiró aliviado y sonrío. Con un  esfuerzo ínfimo  de concentración, volvió a conectarse a la red de redes. Tres segundos después se hallaba en el seguro y confortante universo binario y sentía en el cerebro el cosquillante flujo de información que lo recorría poniéndolo al tanto de la situación.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Reparó instantáneamente en la alarma de máxima seguridad, que sonaba sin cesar hacía más de diez  minutos, y en la inmensa nube de vapor ardiente que comenzaba a emerger de  todo aquello de lo que sus censores daban cuenta.</strong></p>
<p><strong>El Psiconauta número 5000064326 se evaporó como todo a su alrededor.</strong></p>
<p><strong>No llegó a saber jamás del gigantesco aerolito que, por la zona que a él le tocaba controlar en primera instancia, penetró las cuatro capas de defensa que él mismo dirigía, alcanzando la estratosfera terrestre dónde se deshizo en un sinnúmero de inmensas rocas que regaron el hemisferio norte del planeta, aniquilando en pocos segundo cualquier vestigio del hombre, sus antecesores y sus descendiente.</strong></p>
<p><strong>Tampoco llegó a saber que, como la mayoría de los insectos, los mosquitos sobrevivieron a la hecatombe.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.anuk.com.ar/index.php/archives/category/publicaciones-online/el-libro-de-los-libros-ultimo-comunicado-recuperado-clave-extincion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>887</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>el cuento del mes: MIEDO</title>
		<link>http://www.anuk.com.ar/index.php/archives/category/general/miedo/</link>
		<comments>http://www.anuk.com.ar/index.php/archives/category/general/miedo/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 23 Jul 2009 17:55:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo D`Amato</dc:creator>
				<category><![CDATA[todo]]></category>
		<category><![CDATA[el cuento del mes.]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.anuk.com.ar/?p=638</guid>
		<description><![CDATA[Entre tanto su mirada se camuflaba con el cielo del otoño, llovía el ámbar follaje enredándose en el aire, como doradas y frágiles lanzas que un una paciente muerte ensayan su primera y ultima danza. Los álamos sueñan con venganzas de rutina y persisten en un clamor mudo alcanzando al crepúsculo, dejando atrás un manto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-645" title="camino3x" src="http://www.anuk.com.ar/wp-content/uploads//camino3x-150x150.jpg" alt="camino3x" width="150" height="150" />E</strong>ntre tanto su mirada se camuflaba con el cielo del otoño, llovía el ámbar follaje enredándose en el aire, como doradas y frágiles lanzas que un una paciente muerte ensayan su primera y ultima danza.<br />
Los álamos sueñan con venganzas de rutina y persisten en un clamor mudo alcanzando al crepúsculo, dejando atrás un manto crujiente de miradas y murmullos que a la sazón de una despedida sin memoria fueron a la postre no mas que la acumulación histérica de fantasías.<span id="more-638"></span><br />
La luna fue la nata de la vía Láctea en un horizonte recortado de pliegos grises. Fue el himen virginal resistiendo los embates de las sombras noctámbulas que ascendían.<br />
Y cuando las pupilas reflejaron mas estrellas que aquellas de las que la conciencia rendía cuenta y nos envolvía de noche la oscuridad , quebró ella el silencio que había guardado durante todo el día despegando los labios como dos olas siamesas que no se atreven a separarse.<br />
:- La muerte y el futuro son la misma cosa- dijo mirando fijamente las crestas enredadas de las llamas que nos separaban- Son el primer pensamiento abstracto- Agregó.<br />
Me quede mudo, mientras acomodaba la pava sobre unas piedras alrededor de la fogata que chispeaba e iluminaba su rostro de a ratos como un faro en medio de una tormenta.<br />
:- Quizás fue en una noche similar a esta- dijo recostándose sobre la grava y clavando la mirada en la bóveda que comenzaba despejarse.- Alrededor de un fuego como este que alguien hace cien mil años o mas, se dio cuenta que tarde o temprano se iba a morir. Y en vez de concluir que cada día que pasa es uno más de vida, imaginó que cada día es un paso más que damos hacia ese abstracto. Hacia esa muerte. Hacia ese futuro inevitable.-<br />
Recapacité en silencio mientras armaba un cigarrillo y oía el clamor del río que corría espumante a solo unos pasos del campamento.<br />
:- Ese fue el miedo primigenio- Continuó- El miedo que inauguró la conciencia que el hombre tiene de su propia conciencia. De ahí en más, la nuestra es una historia de intentos por soportar ese miedo que es el motor de nuestra historia-<br />
Me acomodé la manta que llevaba sobre los hombros y prendí el cigarrillo con la brasa que ardía en la punta de una rama. El aire olía a humo y a humedad.<br />
:- ¿Vos me decís que la paranoia es lo que originó nuestro pensamiento abstracto?- pregunte intentando distinguir sin éxito, su rostro detrás del fuego que comenzaba a apagarse.<br />
No me respondió de inmediato. Se incorporó, Tomo la pava del fuego antes de que el agua hirviera , cebo el primer mate y lo escupió a un costado. Cebo el segundo y lo trago despacio. Yo me recosté sobre la bolsa de dormir. Recibí el mate que y chupe la bombilla mansamente.<br />
:- No no era Paranoia todavía,- Dijo después de pensárselo un rato- Era miedo a la vida, a una vida incomprensible y dañina y a una muerte aterradora, impredecible y desconocida, pero era un miedo justificado un miedo a todo, pero con un objeto, la paranoia vino después, la paranoia es miedo a la nada, el miedo al miedo mismo –<br />
Volvimos a quedarnos silenciosos. Oí el crujido de las ramas cuando el viento pasaba entre ellas. Me imaginé a los hombres prehistóricos, a aquellos nómadas concientes e ignorantes estremeciéndose de pavor antes la luz borrosa que su imaginación proyectaba sobre el ya de por si hostil entorno.<br />
:- El miedo al miedo mismo – repitió- Las religiones fueron causa y consecuencia de ese miedo a la nada, entonces el miedo se apaciguó, pero la paranoia fue creciendo y creciendo alimentándose de todos esos temores , multiplicándolos, y reprimiéndolos.<br />
Recibí un nuevo mate y mientras lo tomaba recordé haber leído que Fenicios y antes Sumerios, sacrificaban bebes en una estatua candente del demonio Moloch, representación de la maldad misma, para apaciguar su ira a la que temían mas que a ninguna otra cosa.<br />
¿ Alguien sacaría provecho de aquello?- Me pregunté -o acaso el pánico colectivo era tan incontrolable que como una oscura enfermedad los iba volviendo locos, devorándolos de a poco y los llevaba a sacrificar su propios hijos a cambio de un sosiego pasajero. Lo dije.<br />
:- Pensá en las guerras- Me respondió – Es lo mismo en pleno siglo veintiuno, sacrificios humanos para apaciguar el miedo y perpetuar la paranoia- Nada da mas miedo que el miedo, ni siquiera la muerte- agregó de inmediato como si hubiera sabido lo que iba a preguntarle..- La espera persistente, helándote la sangre, tensándote los nervios, volviéndote loco. Segundo a segundo-<br />
:¿ Y la espera de que&#8230;.?- la interrumpí.<br />
:- Nada concreto- indicó &#8211; es un miedo sin objeto, es un miedo abstracto, representativo de todos los miedos, un miedo cuya experimentación resulta mas aterradora que cualquier muerte imaginable-<br />
Me acomodé sobre mi brazo y prendí la linterna. La puse sobre mi mentón y poniendo gruesa, la voz bromee &#8211; El bosque podría cobrar vida, podríamos haberle incomodado el sueño milenario con nuestro humilde fuego. Los árboles podrían reagruparse sin que nos diéramos cuenta formando un laberinto simétrico, y entonces desde el rió podría abrirse paso un delgado cauce de agua hasta nuestra fogata que aullaría y se apagaría entre nubes de vapor y humo&#8230; entonces oiríamos el siseo, y el sonido de una masa vigorosa que se arrastra hacia nosotros&#8230;-<br />
:- No. No podes imaginarlo&#8230;el miedo del que hablo no puede ser imaginado- me dijo con calma y bostezo. -Apaga esa linterna-<br />
Hice lo que me dijo. -¿Dormimos acá?- pregunté – Dale- respondió y volvió a bostezar. .<br />
El fuego terminaba de consumirse. Los picos de los cerros lejanos iluminados por detrás por la luna proyectaban sombras híbridas sobre las arboladas que se erguían cruzando el rió. Algunas cuantas estrellas parpadeaban en los claros que se abrían entre de las nubes que cubrían el resto del cielo, y los árboles desguarnecidos crujían columpiándose de un lado a otro. Una brisa recorrió el campamento en dos soplidos y trajo consigo un aire fresco y limpio que aspiré con gusto. Me metí en la bolsa de dormir, me hice un bollo y acomodé la cabeza entre mis brazos. Oí que ella hacía lo propio al otro lado del fogón.</p>
<p>Pasaron algunos minutos sin que pudiera pegar un ojo, la mirada clavada en el arco desnudo de hojas, y la cabeza repasando ideas &#8211; Sabes que- Dije finalmente con las voz apagada por el sueño – Es verdad, que después de lo que dijiste no logro imaginarme nada que pudiera darme tanto miedo, aun sabiendo que estamos los dos solos en medio de la nada-<br />
No me respondió, Escuché su respiración cruzando las cenizas aun calientes y supe que ya dormía profundamente.<br />
Sentí un roce sobre el hombro y me sobresalté. Era una hoja mojada. Me reí de mi mismo.<br />
Y entonces desde la carpa, ubicada a unos cuantos metros del fogón, oí la voz temblorosa de mi compañera que preguntaba: ¿con quien hablas pablo? me estas dando miedo-</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.anuk.com.ar/index.php/archives/category/general/miedo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1897</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

